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La carrera por la energía solar espacial

Hace unas décadas, el concepto pudo parecer tema de ciencia ficción o verse frenado por los costos que generaría realizarlo, pero hoy algunos países se aplican en llevar a cabo sus primeras pruebas… y están teniendo éxito. Ello, a pesar de que hay otras fuentes de energía limpias más baratas y renovables en la Tierra. Hay diversos desafíos tecnológicos por resolver. Para la Agencia de Exploración Aeroespacial Japonesa (JAXA), los dos principales son: construir un transportador espacial capaz de movilizar equipo muy pesado a precios realmente bajos, y perfeccionar la tecnología de transmisión de energía inalámbrica espacio-Tierra. Pero esa agencia, como algunas otras, no descarta ver resultados antes de 2030.

COMO SURGIÓ LA IDEA

Ante las dos crisis mundiales del petróleo (en 1973 y 1979), surgieron muy variadas clases de propuestas, tanto de organizaciones no gubernamentales como de instituciones que pretendían alcanzar la independencia energética de este combustible. Así nacieron la Agencia Internacional de Energía, en 1974, la Federal Photovoltaic Utilization Program (en Estados Unidos) y el Sunshine Program (en Japón), así como el Instituto Alemán de Energía Solar Fraunhofer-Instituts für Solare Energiesysteme, entre otros. Muchas de estas instituciones y agencias espaciales tomaron una idea que Peter Glaser manifestó en 1968: poner en órbita cientos de satélites receptores de energía solar para su envío a la Tierra.

Sin embargo, fue hasta 1999 cuando John Mankins y Joe Howell pusieron en marcha el Space Solar Power Exploratory Research and Technology Program (SERT), de la NASA, un proyecto de investigación y tecnología sobre energía solar espacial, cuyo objetivo era evaluar, a través de pruebas, la viabilidad técnica, el diseño y los requisitos necesarios para crear un plan de acción oficial en los Estados Unidos.

 

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